Ausencia de regla y cancer

La dismenorrea es el dolor con la menstruación. Se trata de un dolor uterino de tipo cólico que se siente en el abdomen y la pelvis, que puede estar asociado a dolor de cabeza, náuseas, vómitos y dolor de espalda o de piernas, y que dura 24â72 horas después del inicio del flujo menstrual. La dismenorrea primaria se produce en ausencia de cualquier patología pélvica.

Suele comenzar una vez establecidos los ciclos ovulatorios tras la menarquia y puede mejorar con el tiempo y tras el parto. Su prevalencia es difícil de estimar pero oscila entre el 25â50% en mujeres adultas y hasta el 95% en adolescentes. La dismenorrea secundaria es el resultado de una patología pélvica y suele comenzar después de los 20 años, aunque puede aparecer antes.

Suele representar un cambio en los patrones habituales de dolor menstrual y puede ir acompañada de menorragia, dispareunia o dolor pélvico crónico. Las investigaciones sugieren que existe una relación entre el número de veces que una mujer ovula en su vida y el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Se cree que la ovulación contribuye al cáncer de ovario en algunos casos, al estimular la reproducción de las células, estimular las vías de señalización celular y dañar el ADN en el proceso de liberación del óvulo de su folículo.

Por lo tanto, los factores que aumentan las oportunidades de ovulación, como no haber dado nunca a luz o haber amamantado, la menstruación temprana, no tomar nunca o raramente anticonceptivos orales, o la menopausia después de los 50 años, pueden aumentar el riesgo de cáncer de ovario. Asimismo, se ha demostrado que el embarazo, la lactancia y el uso de anticonceptivos orales a largo plazo -todo lo cual implica una ovulación menos frecuente- reducen el riesgo, junto con la ligadura de trompas y la extirpación de los ovarios, las trompas de Falopio y el útero. Es posible padecer cáncer de ovario a cualquier edad, incluso antes de empezar a menstruar, aunque es poco frecuente.

Sin embargo, las tasas de cáncer de ovario son más altas en las mujeres de 55 a 64 años. La edad media de diagnóstico de las mujeres es de 63 años, lo que significa que la mitad de las pacientes son menores de 63 años cuando se les diagnostica un cáncer de ovario y la otra mitad son mayores. Puede leer más sobre las tasas de cáncer de ovario a cada edad.

Aunque el cáncer de ovario en sí mismo no interrumpe la menstruación, se puede entrar en la menopausia dependiendo del tipo de tratamiento que se reciba. El objetivo del tratamiento del cáncer de ovario es extirpar la mayor parte posible del cáncer mediante cirugía, lo que se conoce como citorreducción, y luego proporcionar lo que se denomina terapia adyuvante, o adicional, como la quimioterapia, para eliminar cualquier célula cancerosa restante en el cuerpo. Es necesario desarrollar mejores métodos para describir con mayor exactitud el ciclo menstrual.

Un método es, por supuesto, utilizar un calendario que registre el inicio de cada menstruación, otra forma es registrar diariamente la temperatura corporal basal, las mujeres en la fase lútea tienen una temperatura corporal más alta, o estudiar el moco cervical. Sin embargo, puede ser difícil precisar la ovulación con estos métodos, especialmente si tus ciclos menstruales son irregulares. La investigación en medicina de la fertilidad, especialmente en mujeres con menstruaciones irregulares, se dirige principalmente a mejorar el tiempo de ovulación mediante kits de predicción de la ovulación que utilizan la orina para medir la LH o la saliva para estudiar los patrones de fertilización en relación con el aumento de estrógenos.

De nuevo, estos últimos métodos son demasiado engorrosos y caros para ser utilizados en grandes estudios epidemiológicos de factores de riesgo y explican su ausencia en la literatura. El cáncer se presenta con diferentes síntomas, pero los cambios en el ciclo menstrual suelen acompañar a otros síntomas comunes. La falta de conocimiento podría llevar a un diagnóstico erróneo y dar lugar a situaciones potencialmente mortales.

La formación médica de la Dra. Farmer fue lo que la convenció de pedir una segunda opinión, gracias a la cual pudo obtener un diagnóstico adecuado. Por desgracia, la mayoría de las mujeres desconocen los síntomas relacionados con la menstruación que se observan durante el cáncer. Aunque el cáncer de mama es una de las formas de cáncer de las que más se habla, sus síntomas suelen asociarse a bultos u otros cambios que se perciben en los pechos.

Pero la mayoría de las veces, los síntomas del cáncer de mama también implican cambios en el ciclo menstrual. Las mujeres que empiezan a menstruar antes de los 12 años y llegan a la menopausia después de los 55 tienen un riesgo mucho mayor de padecer cáncer de mama. Las investigaciones sugieren que este riesgo también es alto para las mujeres que tienen pocos hijos o los tienen más tarde.

En las mujeres amenorreicas, los niveles de hormonas reproductivas femeninas no son suficientes para estimular la menstruación. Esta condición se asocia a veces con la malnutrición, como la que se produce en la anorexia nerviosa, o con el ejercicio extremo, que impone unas exigencias nutricionales y de otro tipo excesivas al cuerpo. También se ha demostrado una asociación entre el estrés y la amenorrea.

La amenorrea también puede ser el resultado de trastornos potencialmente graves de los ovarios, el hipotálamo o la glándula pituitaria; por lo tanto, el médico siempre debe evaluar la ausencia crónica de ciclos menstruales. La amenorrea prolongada puede provocar una pérdida ósea temprana y un mayor riesgo de osteoporosis. La amenorrea ocurre