Regalo gato persa por no poder atender

Como todos los gatos, los persas son susceptibles de contraer infecciones bacterianas y víricas como la panleucopenia, el calicivirus, la rinotraqueitis y la rabia, que se pueden prevenir mediante la vacunación. El riesgo de que su gato contraiga estas enfermedades es alto, por lo que las vacunas correspondientes se denominan vacunas «esenciales», que son muy recomendables para todos los gatos. Además, existen vacunas que ofrecen protección frente a otras enfermedades peligrosas como el virus de la leucemia felina FeLV. Al hacer las recomendaciones de vacunación para su gato, tendremos en cuenta la prevalencia de estas enfermedades en nuestra zona, la edad de su gato y cualquier otro factor de riesgo específico de su estilo de vida.

Todo tipo de gusanos y bichos pueden invadir el cuerpo de su gato de pelo largo, por dentro y por fuera. Desde pulgas y garrapatas hasta ácaros del oído pueden infestar su piel y sus orejas. Los anquilostomas, los ascárides, las lombrices del corazón y los tricocéfalos pueden entrar en su organismo de varias maneras: bebiendo agua sucia, caminando sobre suelo contaminado o por la picadura de un mosquito infectado.

Algunos de estos parásitos pueden transmitirse a usted o a un miembro de su familia y son una grave preocupación para todos. En el caso de su amigo felino, estos parásitos pueden causarle dolor, malestar e incluso la muerte, por lo que es importante que los analicemos periódicamente. Muchos tipos de parásitos pueden ser detectados con un examen fecal, por lo que es una buena idea traer una muestra de heces frescas en un recipiente a prueba de olores, por favor con su mascota para sus exámenes de bienestar dos veces al año.

También le recomendaremos la medicación preventiva necesaria para mantenerla sana. Enfermedad renal poliquística La PKD está causada por un gen defectuoso. La enfermedad fue reconocida por primera vez en los persas, y se ve ocasionalmente en otras razas, incluidos los persas.

Los gatitos afectados nacen con quistes minúsculos en el interior de los riñones y, a veces, del hígado, que se agrandan lentamente con el tiempo y acaban destruyendo el órgano afectado. Los síntomas suelen manifestarse alrededor de los siete años de edad, por término medio. Estos síntomas incluyen pérdida de peso, vómitos, sed excesiva y mala salud en general.

No hay cura para la PKD, aunque las dietas especiales y la medicación pueden ralentizar el progreso de la insuficiencia orgánica resultante; diagnosticar la PKD lo antes posible puede permitir un apoyo eficaz de la función renal y hepática durante años. Por lo tanto, se recomiendan los análisis rutinarios anuales de orina o sangre para controlar la disfunción temprana de los órganos en todos los gatos adultos. Si la PKD está indicada, puede realizarse una ecografía del abdomen para visualizar los quistes y evaluar el daño actual.

También existe una prueba genética para la PKD, y los criadores responsables recomiendan que los gatos portadores del gen de la PKD no se utilicen para la cría. Los gatos domésticos son animales de compañía muy populares en muchos países, siendo los 10 países con más gatos los siguientes: EE.UU. 75â85 millones de gatos, China 53 millones, Rusia ~13 millones, Brasil 12,5 millones, Francia 9,5 millones, Italia 9,5 millones, Reino Unido 8â11 millones, Alemania ~8 millones, Ucrania 7,5 millones y Japón ~7 millones1,2,3. Los gatos de raza pura son populares en muchos países, y representan el 16â18% de los gatos de compañía en EE.UU.1, y el 8â11% de los gatos de compañía en el Reino Unido4,5.

El persa es una de las razas de gatos más antiguas y se exhibió por primera vez en una exposición felina en 1871, en el Crystal Palace de Londres6. Los gatos persas son populares en todo el mundo, estando entre las cinco razas de gatos de raza más numerosas y/o representando al menos el 5% de todos los gatitos de raza registrados en 2017 en los Estados Unidos, gran parte de Europa, en particular Italia, España, Francia, Noruega y el Reino Unido, además de muchos países asiáticos, en particular China y Japón7,8. Los persas son actualmente la segunda raza de gatos más popular en los Estados Unidos después de los exóticos y en el Reino Unido después de los británicos de pelo corto5,7.

Estos datos demuestran claramente la popularidad de los gatos persas y, por tanto, la necesidad de comprender mejor sus riesgos sanitarios y sus enfermedades. Sólo en el Reino Unido, los gatos persas representan alrededor del 1% de los gatos de compañía bajo atención veterinaria primaria; lo que equivale a 100.000 gatos de compañía en el Reino Unido actualmente9. Los gatos persas tienen muchas variantes de color, incluyendo los sólidos como el azul, el negro y el rojo, el carey y el atigrado, así como éstos en combinación con el blanco.

Las variantes de color del Himalaya, como el dorado y el plateado, también se denominan Chinchilla. Los exóticos son la raza hermana de pelo corto de los gatos persas10,11,12,13. Los estándares de la raza describen actualmente a los persas como tipos braquicéfalos que tienen una cabeza redonda y maciza, un cráneo grande y ancho, una nariz corta y ancha con un hocico alto y la transición del hueso nasal al frontal debe formar un “stop†entre los ojos13,14,15,16.

Sin embargo, aunque todos los persas se consideran braquicéfalos, el grado de braquicefalia varía desde las líneas de la raza que están más gravemente afectadas, por ejemplo, los persas de cara de peke o de tipo ultra, hasta algunas líneas menos extremas, por ejemplo, los persas de cara de muñeca, de tipo abierto o clásicos17. La braquicefalia es importante porque la forma del cráneo del Persa se ha asociado con problemas oftálmicos, faciales, dentales, respiratorios, neurológicos y reproductivos.