La mama mas mala del mundo reflexion

Nuestro ejemplo es Cristo. Él no se avergüenza de lo que el mundo puede considerar defectos en su cuerpo. Los utiliza como testimonio para el mundo.

Mamás, podemos hacer lo mismo. En lugar de luchar contra los cambios en nuestra apariencia, nuestros horarios y las expectativas sobre nosotras mismas, podemos aprender a usarlos como trofeos de la victoria de la vida. Para la mayoría de la gente, Rachel Freemon-Sowers es conocida como una inspiradora entrenadora de vida, una terapeuta comprensiva, una poderosa mujer influyente en su comunidad y mucho más.

Sin embargo, antes de que el mundo la conociera del todo, yo la conocía como mamá. El hecho de que haya descubierto esto en el DÃa de la Madre no puede ser una coincidencia, dado el gran papel que MarÃa ha llegado a desempeñar en mi vida como mi madre espiritual. Para mÃ, esto confirma que desde antes de que yo naciera, Dios tenÃa la intención de que MarÃa ocupara un lugar especial en mi corazón y en mi vida.

Era como si María dijera: «Hijo, sé que nunca has podido estar cerca de tu madre biológica, pero yo estoy aquí para ti, y te amaré lo suficiente como para compensar su incapacidad de amarte». He aquà algunas pruebas que demuestran que el plan de Dios para tu vida siempre estuvo profundamente entrelazado con su plan para mi participación en tu vida y en la redención del mundo. No hay una guÃa para la madre que queda en pie sobre qué hacer cuando su hijo de 13 años habla de suicidio mientras amamanta un corazón abierto y herido tras perder a su padre.

Hay pocas palabras para encapsular el desgarro del alma que te revuelve por dentro cuando tu hijo está experimentando algún cambio tectónico interno a la altura de un megaterremoto y la agitación le pone en tal mundo de dolor, que la mejor opción para ellos parece OUT. Inicialmente, cuando me ofrecí a escribir este blog, fue hace varias semanas y estaba reflexionando sobre el hecho de ser una madre joven, y la emoción de que, más adelante en mi vida materna y en la vida paterna de mi marido, nos encontráramos teniendo un bebé – después de varios años juntos y dos trágicos abortos. Pensaba en ser hija y en lo que la maternidad había representado para mí al crecer. Antes del 19 de abril de 2016, reflexionaba sobre el hecho de ser madre y madrastra de cuatro niños, de entre 12 y 19 años.

Ser un cliché y decir que «es el trabajo más duro que jamás amarás» sería semi-verdadero. Ha habido momentos en los que ha sido REALMENTE, REALMENTE duro y no lo AMO. Como ayer, de hecho. Ayer no lo amé.

Hay muchos días en los que simplemente no sé si estoy a la altura o que el mundo es realmente demasiado complejo y aterrador para reunirme de la manera que quiero como protectora, proveedora – la mamá oso que hay en mí. La maternidad no es para los débiles de corazón. Te derribarán varias veces y te cuestionarás tres veces todo lo que hagas.

Gritarás, llorarás, te reirás mucho y luego llorarás más. Para criar a las personas se necesitan agallas y perseverancia, y hay que dejar el ego en la puerta, ya que estos niños te van a enseñar. Es un viaje sin igual y, volviendo a los tópicos, sí, no lo cambiaría por nada del mundo y estoy muy agradecida por esta oportunidad.

Vi una parte de nuestro centro médico que no había entendido ni visto antes: es el interior como padre en una situación extrema. Fue ver la vida dentro de esas paredes a todas horas del día mientras el mundo duerme. Fue ver a una familia tras otra que llegaba de todo Vermont y el norte de Nueva York para ver a sus hijos pequeños que podían llevar allí días o meses, ver a una madre en estado de conmoción mientras la llevaban en silla de ruedas tras dar a luz a gemelos de 27 semanas.

Tuve que poner mi confianza y mi vulnerabilidad, como madre, en manos de extraños con los que seguramente me he cruzado en los pasillos en algún momento de mis siete años en el Centro Médico UVM. Susie con el bebé Ezra. Mi madre era muy trabajadora, y en general la recuerdo trabajando mucho.

Mientras me extiendo el cerebro hay 3 recuerdos que sobresalen. Uno fue la vez que le pusieron una multa por exceso de velocidad después de recogernos a mi hermano y a mí de la guardería. Va a odiar que haya compartido eso 😊 El segundo, es ir a la oficina con ella algunas veces.

Me hacía el tímido cuando me presentaba a la gente con la que trabajaba. Recuerdo que me sentía importante, pensando que ella era importante. Tintineaba en la máquina de escribir asombrada por las largas teclas que golpeaban la página.

Me encantaba el sonido del tintineo al llegar al final de una línea. La tercera fue una vez, cuando se quedó en casa por enfermedad, y yo fingí que también estaba enferma para pasar un rato a solas con ella. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 11 años y eso cambió mi mundo.

Hay una división muy clara en mis recuerdos, no mucho antes del divorcio, muchos más recuerdos después. ¿Esto puede ser parte de por qué es difícil de recordar? No voy a profundizar demasiado en eso…

Especialmente en el Día de la Madre, vale la pena recordar que lo más importante que hacen las madres cristianas es ser madres. En ese sentido, apuesto a que mis hijos recordarán nuestras conversaciones en la mesa y las cartas que les escribo