Fichas desarrollo de la inteligencia 1

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Por ejemplo, se instruyó específicamente a los participantes y se les dio la oportunidad de practicar las estrategias eficaces para gestionar sus propias emociones o las de otras personas Dacre Pool y Qualter, 2012. Estas estrategias deberían corresponder a la rama 4: Gestión de las emociones en el MSCEIT. Dado que la capacidad IE se apoya en el conocimiento emocional, así como en las habilidades asociadas relacionadas con este conocimiento Mayer et al., 2016, las mejoras utilizando este enfoque de entrenamiento posiblemente se produjeron debido a un aumento de la memoria a largo plazo para la información emocional. La evidencia de este enfoque se pudo observar en estudios transversales que demostraron una fuerte relación entre la habilidad IE y la inteligencia cristalizada Gc, así como una relación de menor a moderada con la inteligencia fluida Gf MacCann, 2010; Olderbak et al., 2019.

Varias debilidades y limitaciones notables restringieron este método de mejora de la IE, aunque estas limitaciones eran quizás inherentes dentro de los protocolos. Por ejemplo, sería un reto contar con grupos de control activos en los paradigmas de formación que utilizaban protocolos de intervención tipo taller. Muchos de estos estudios de formación a menudo utilizaban participantes profesionales como gerentes, atletas profesionales o profesores.

En segundo lugar, estos talleres tienden a utilizar materiales de aprendizaje y modalidades de enseñanza muy diversos, como la retroalimentación, los juegos de rol, las presentaciones, las sesiones de práctica e incluso las visitas al exterior y el entrenamiento físico, por ejemplo, la visita a una galería de arte; Dacre Pool y Qualter, 2012. Los costes y las exigencias logísticas de llevar a cabo tales intervenciones formativas serían considerablemente elevados y requerirían mucho tiempo. Por último, estas características de la formación también hacían muy difícil identificar los mecanismos y procesos que subyacen a estas mejoras.

Por ejemplo, no había una explicación teórica adecuada de por qué el entrenamiento de aventura de Meyer et al. 2004 mejoraría la IE de las habilidades, aparte del énfasis en cómo el entrenamiento experiencial podría mejorar las competencias socio-emocionales. El primer ejemplo de entrenamiento de la IE con este enfoque fue el de Eack et al.

2007. Entre agosto de 2001 y enero de 2006, reclutaron participantes de varios servicios de esquizofrenia para pacientes externos y hospitalizados. Estos participantes se encontraban en el curso inicial de la esquizofrenia o habían sido diagnosticados de trastorno esquizoafectivo.

Los participantes completaron sesiones basadas en la Terapia de Mejora Cognitiva CET o en la Terapia de Apoyo Enriquecida EST, véase Hogarty et al., 2006 para una descripción detallada de ambos enfoques terapéuticos. Es importante destacar que los participantes del grupo CET completaron ~60 h de entrenamiento por ordenador en atención, memoria y resolución de problemas. En comparación con los participantes del grupo EST, demostraron grandes mejoras en la IE general.

También demostraron puntuaciones significativamente más altas en la rama 2 del MSCEIT: Uso de las emociones; rama 3: Comprensión de las emociones, y rama 4: Gestión de las emociones. No hubo diferencias significativas entre estos dos grupos de tratamiento en cuanto a la edad, el género y el coeficiente intelectual de partida. Eack et al.

2007 concluyeron que el CET fue capaz de mejorar las capacidades de los participantes para comprender y gestionar las emociones en ellos mismos y en los demás. Sin embargo, una limitación clave de este estudio fue que los participantes en el grupo de CET también completaron 45 sesiones semanales de terapia de grupo. Estas sesiones de grupo incluían una serie de actividades diferentes que se centraban en enseñar a los participantes a adoptar la perspectiva de los demás, a leer las señales no verbales y a gestionar o valorar con precisión sus propias emociones o las de los demás.

Por lo tanto, no está claro si las mejoras en las puntuaciones del MSCEIT se debieron a la formación informatizada, a las lecciones sobre habilidades emocionales o a una confluencia de ambas. Codier, E., Kamikawa, C., y Kooker, B. M. 2011. El impacto del desarrollo de la inteligencia emocional en las enfermeras gestoras.

Nurs. Adm. Q. 35, 270-276. doi: 10.1097/NAQ.0b013e3182243ae3 PubMed Abstract | CrossRef Full Text | Google Scholar Crombie, D., Lombard, C., y Noakes, T. 2011.

El aumento de la inteligencia emocional en los jugadores de cricket: Un estudio de intervención. International Journal of Sports Science and Coaching, 6, 69-86. doi: 10.1260/1747-9541.6.1.69