Respetar las cosas de los demas

Concéntrese en el hecho de que estamos respetando la propiedad de otros por amor y respeto a los demás. No estamos mostrando el valor de las cosas en sí, sino de la persona que las posee. Esto ayuda al niño a respetar la propiedad sin importar lo valiosa que le parezca.

Respeta la propiedad por muy valiosa o inapreciable que la considere: lo hace porque valora al propietario. Un gran ejemplo en el libro es el estado del césped. Tanto si el césped está perfectamente cuidado como si está lleno de malas hierbas, no tiras tu basura en él.

El estado del césped no es importante para el respeto que muestras por la propiedad. Intenta comprender de verdad su postura. Aunque nunca estés totalmente de acuerdo, al menos aprenderás algo nuevo y harás que se sientan respetados.

Y la relación se construye comprendiendo al otro. El acuerdo no hace una relación. Pero respetar al otro, entender quién es…

eso construye la conexión y la confianza. A través de nuestras acciones: Podemos mostrar respeto de muchas maneras, no sólo a través de la conversación. Cuando viajamos o entramos en los espacios de otras personas, podemos elegir ropa y comportamientos que respeten esa cultura.

Podemos leer libros de personas que tienen un aspecto y unas creencias diferentes a las nuestras, para entender su perspectiva y sus experiencias. Podemos probar comidas y recetas diferentes para conocer nuevas culturas. Todas estas cosas nos ayudan a crecer en la comprensión y el respeto por los demás.

Si nos desprendemos un poco de nosotros mismos y asumimos un poco de los demás, podemos comprobar de primera mano la increíble herramienta que puede ser el respeto. Es una idea que alude a la capacidad de estimar y honrar a otra persona, tanto sus palabras como sus actividades, independientemente de que no respaldemos o compartamos todo lo que la persona hace. Es tolerar al otro individuo y hacer un esfuerzo para no faltarle al respeto.

Respetar a otra persona no es tomar una decisión sobre ella por sus mentalidades, prácticas o contemplaciones. No es esperar que alguien sea otra cosa. Sin ello, las conexiones relacionales se cargarán de lucha y decepción.

Si no respetamos a los demás, no nos respetarán, y si no nos respetamos a nosotros mismos, tampoco seremos considerados por los demás. Es básico tener una sensación de seguridad, tener la opción de comunicarse sin miedo a ser juzgado, avergonzado u oprimido. Todos en el mundo quieren ser escuchados y atendidos.

Escuchar lo que uno tiene que decir es una forma muy básica de respetar a los demás. El hecho de que alguien tenga algo importante que decir o no es un factor que no debe tenerse en cuenta. Cuando damos a otra persona nuestro tiempo, la validamos, lo que a su vez transmite respeto.